BIDEGORRI

Con una exactitud dudosa afirmo, sin ningún ánimo de acertar, que habrán pasado diez años aproximadamente desde mi último contacto con una bicicleta. No tengo (ni tienen, los que sean igual de dejaos) excusa para tal agravio, así que obviémoslo, pasen por el trastero a desempolvar sus dos ruedas, y vayamos al lío.

Con toda la ilusión del mundo nos disponemos a estrenar, por así decirlo, el carril bici. Y al llegar, ¿qué encontramos?. Pues principalmente gente, mucha. Y no es que la bicicleta sea un medio de transporte muy popular para moverse por la ciudad, sino que el rojo dudoso llama mucho más la atención para pasear, esperar a tus colegas, hablar con el vecino, volver a casa, correr con auriculares, sacar al perro, etc. que el gris apagao de la baldosa “modelo Bilbao”. Mucho diseño propio y luego todo el mundo prefiere ir por el asfaltao colorao. En fin…

bidegorriobstacular

Si alguien ha descrito subespecies en algún manual, que lo comente y corregimos lo que sea menester, pero a estas alturas de trayecto ya se nos habrá cruzado por la alfombra roja alguno de estos elementos:

  • el que va despistado por la vida, y ante la presencia de una bicicleta se aparta con gestos y cabriolas varias (que hasta te sabe mal decirle algo, bastante tiene con haber visto la muerte tan cerca).

  • el enfurruñao temporal, que se aparta con mal gesto y dudosos modales. Alguno incluso se caga en tu madre por lo bajo (que te he oído).

  • el 100% amargao, que con diferente grado de susto, increpa al ciclista porque entiende que el trozo de acera pintado de rojo es para peatones, por (sus) cojones.

Ya se habrán dado cuenta de que hay más cosas, ¿no?, que no sólo de gente vive el carril bici. También hay bastantes obstáculos, entendiendo por ellos desde bancos (donde poner las nalgas) hasta el coche del que viene “ahora mismo” o va “ahí al lado”, furgonetas descargando flores o bandejas de pasteles, camiones del Ayto. en misiones especiales, baches mil, y todo el alcantarillado posible e imposible. Todo esto, junto a los sujetos anteriores, forman una gran familia (flora y fauna).

De una forma más aleatoria (excepto aquí) otra cosa interesante que podemos encontrarnos es la lluvia. Bueno, ya sé que llover, llueve en aceras, carreteras, aquí, allá… pero nunca había tenido el dudoso gusto de hacer una curva cerrada casi completa derrapando (modelo “trompo del Vaquilla”), y tenía que contarlo. Lejos de ser una proeza, sigo acordándome de las muelas de quien diseña este tipo de cosas y no tiene en cuenta que: suelo casi liso + mucha lluvia + pintura blanca del Todo a 100 + goma = hostión. Y cuando el carril bici es en realidad un trozo de carretera pintado, caer puede ser sinónimo de convertirse en calavera. Pero también es cierto que como lo utilizan cuatro gatos, principalmente para patinar, pues tampoco se verá necesaria una inversión más seria.

bidegorrion

Aprovechando nuestro paseo al estilo Verano Azul, obtendremos una visión privilegiada sobre la orografía de la ciudad. Donde siempre vimos bellos parques de jardines, flores y fuentes, ahora encontramos una suerte de circuito de entrenamiento (freeride del bueno) lleno de desniveles, con perros cruzando de jardín a jardín a toda velocidad con la correa por el suelo cubierto de hojas mojadas. Donde alabábamos modernos puentes, obras cruciales para entender la arquitectura e ingeniería del presente,  ahora sólo podemos admirar su pendiente, apostados a sus pies, resoplando, sudando, y pensando en el Tourmalet y  l’Angliru a la vez. Donde había una agradable e interesante ciudad se descubre un puto agujero rodeado de montañas, en cuyas laderas precisamente vives, estudias, trabajas, sales, y pierdes un trocito de pulmón en cada pedalada.

Se nos ha hecho tarde, oscurece pronto, ya no sentimos la punta de los dedos de  las manos y duelen las piernas, así que de la forma tan curiosa, a la par que abrupta, que tiene el carril bici de terminar o empezar hablaremos otro día, con más tiempo. Pero antes de irnos, aprovechemos para:

– apoyar a los que van En bici por Burgos

– mandar un mensaje para concienciar al peatón: ¡Señora!,  si va zigzagueando con las bolsas del Eroski por el carril bici ¡puede morir!.

– estrenar una nueva categoría para la columna de la derecha: frases celebérrimas.

Hay una cosa que tienes que tener muy clara cuando sales a la carretera. Da igual que vayas en bici, patinete, moto, coche, furgoneta, camión… Vayas en el vehículo que vayas, te van a insultar”.

Ala ud.

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~ por labea en 10 enero, 2009.

7 comentarios to “BIDEGORRI”

  1. Veo que va conociendo a la fauna que habita los bidegorris, dentro del sujeto a estudiar nº3 está el despistado, aquél que aún cree que aunque sea el único viandante sin vehículo, ya sean patinete, patines, bici… es el que tiene que ir por el bidegorri y va diciendo ! a ver si vais por vuestro sitio! ¡ que para algo se os pone carril especial!

    Feliz conducción ^^

  2. veo que usted es experto porque lo ha vivido en sus carnes…

    ¡En el bidegorri le espero!

    🙂

  3. Difícil lo veo, ahora mismo ya sabe que las bicis no las tengo aquí, aunque sí los patines, no soy un deportista habitual, pero tengo planeado probar el bidegorri de Bilbao con patines algún día. una última pregunta, hay mucha cuesta?

  4. Me encanta su pregunta… irónica.

    Analicemos algunos tramos (¡¡fíjese bien en la dirección que le indico con las flechas!!):

    – C/ Doctor Areilza (metro Indautxu, dirección Autonomía > Gran Vía): breve calle en suave pendiente cortada por alrededor de 250 semáforos (o más). Muy peatonalizado gracias a la salida del metro que está justo encima del bidegorri, al instituto, el ambulatorio… Calle corta pero intensa.

    – Deusto > Ayto: tramo muy utilizado por patinadores, quienes gustan de abrir los pulmones y llenarlos de aire “puro” con la actividad deportiva justo al lado del constante tráfico de Campo Volantín (hay gente para todo).

    – San Ignacio: si va en dirección Sarriko es probable que la inercia, dado el repecho que es en sí mismo todo el barrio, le eche para atrás y no pueda avanzar si no se quita los patines.

    – Puente Euskalduna: hay quien se planta en su base, en Deusto, mira hacia arriba y piensa que va a ser capaz de llegar al otro lado sin morir en el intento (de la misma manera que hay gente que hace deporte junto al tráfico, como ya le he comentado).

    – Alrededores Guggenheim: le merece la pena chuparse los adoquines del principio puesto que este tramo de bidegorri es muy tranquilo. Eso sí, cuando suba la cuesta hasta el puente Euskalduna no lo dude y tírese por él, que se lo habrá ganado.

    – Miribilla > San Francisco: plántese en el parque del barrio, coja impulso y sienta lo que es la velocidad de la luz. Eso sí, subir ni lo intente, y baje rezando para no encontrar ninguna piedrecilla….

    Desconozco otros tramos, pero a la espera estamos de analizar el de Baraka.

  5. A la espera estoy de estos análisis tan exhaustivos del carril famoso por Burgos. Desde mi experiencia, creo que deberías añadir un 4º sujeto (o mas bien subespecie del 3º), con la que tuve el dudoso placer de cruzarme la última vez que me aventuré a pasar con la bici por el susodicho carril; Y son las queridas mamás de esos niños que se dedican a jugar y lanzarse objetos dentro del carril o en sus inmediaciones, con lo cual es bastante fácil que acabes estampandote contra el suelo, gracias a las gracias de los chavales y encima venga la mami a arrearte con el bolso por haber cuasi asesinado del golpe que te acabas de pegar contra el suelo, a su querida descendencia.

  6. El de Barakaldo está bastante bien, aunque habitado por gente, pero se puede andar normalmente. Ahora además quieren juntarlo pasando por Sestao (que últimamente esta en obras, cuidado con las personas mayores) y terminando en la playa de la arena, esta bien para ir en verano y hay un poco de todo, cuesta arriba, cuesta abajo, llano… Curvas hay una bastante peligrosa a medio camino de la arena, empieza al final de una larga cuesta y atraviesa un puente por debajo limitando MUCHO la visión de posible gente que pueda venir en sentido contrario, y para mas “seguridad” el puente no es muy ancho.

    Y por último la arboleda no esta mal, aunque ya es para gente que tenga un poco de resistencia, no como yo. También recuerdo haber subido para bajar por el “camino-cabras”, estuvo entretenido, pero no imagino como se puede quedar uno al caerse con tanta piedra y objeto contundente del suelo.

    Sobre Cantabria ya hablaré otro día, solo decir que ir conociendo pueblecitos no está nada mal…

  7. Estimada señorita Anix… ¡con las madres modernas hemos topao!. Por su bien, ¡aléjese de sus peligrosos retoños!

    Estimado señor Xrasl: me ha leído el pensamiento refiriéndose a La Arboleda. En breve espero que tenga su referencia en este sitio, y en breve espero también que terminen ese peazo de carril bici por la margen izquierda ¡para ir a hacerle una visita!

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