PORNÉ

A veces ocurre. Sin ninguna explicación, mantienes conversaciones sobre un mismo tema con personas diferentes y en un breve espacio de tiempo, sin que haya sido portada de ningún periódico o teledario, de forma espontánea.

Antes de llamar a Iker, quería pasarme por aquí a comentar lo que me han sugerido mis dos últimas y consecutivas conversaciones sobre la prostitución, con el miedo propio de quien no quiere quedar como ser humano preconstitucional, que está muy feo hoy en día.

Me narraban una conversación mantenida días atrás con otra persona sobre si las prostitutas debían trasladarse fuera de las ciudades o no. Uno de los argumentos lanzados era que claro, si viene un señor de negocios, y al terminar su trabajo quiere salir por ahí de juerga… pues no da buena imagen que tenga que ir en busca de sexo a un polígono industrial de las afueras (¿y si en lugar de un hombre de dineros fuera un señor que vive entre cartones?).

Estuvo bien el final (de la conversación). Mi amiga mirándome perpleja, puesto que me consideraba hasta ese momento mujer postconstitucional y moderna, mientras yo la miraba igualmente perpleja por parecerme un tratamiento excesivamente frío del tema en boca de otra mujer.

No repuesta aún del interesante debate, se me presenta otra idea en forma de diálogo/monólogo. Venía siendo algo así como que hay muchas putas que lo son porque quieren. Son unas guarras y disfrutan con lo que hacen. Se me pone la úlcera estomacal de picos pardos, oye.

samotracia.jpg

Es probable que mezcle debates distintos, y que tengan mucho que ver mis vivencias personales y mi género en lo que expongo, pero al final todo me parece que se reduce a las mismas palabras: voluntad, libertad.

Quien quiera ejecer la prostitución voluntariamente, que lo haga. Pero vamos a ver quién es puta libremente, porque aquellas personas con problemas de adicciones no me lo parecen, extranjeros indocumentados tampoco, ni personas engañadas u obligadas por otras, ni ex-prostitutas que no se adaptan a un nivel de vida más bajo, ni quienes se ven presionados por la pobreza, ni los que responden que no saben hacer otra cosa….

Soy consciente de que sólo estoy hablando de un tipo de prostitución muy concreto, el lado más marginal, pero supongo que nadie se plantea llevarse los pisos de prostitución de “alto nivel” a los extrarradios industriales de las ciudades. ¿Para qué, si no son molestos, ni son desagradables de ver?.

Me gustaría decir muchas más cosas, pero me estoy poniendo muy seria y no es lugar.

Rebajemos la tensión narrando una situación vivida hace unos días: justo cuando iba a pasar por delante de la puerta de un club, salió un cliente. 45 años, moreno, “muy masculino”. Miró a derecha e izquierda y se metió justamente al bar al que yo iba a comprar tabaco. Una vez dentro pidió… un mosto pequeño, de esos de 40 céntimos, con su rodajita de naranja y todo. Me pareció curioso, sin más.

Foto: granvendaval

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20/07/08

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~ por labea en 15 octubre, 2007.

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