LA SOCIEDAD ES LA CULPABLE

Pues no la hace ninguna gracia, pero menos me la haría a mí salir en el Gente porque ha mordido a alguien, así que… con dificultad la pongo el bozal, la correa y salimos a la calle, rumbo al jardín, por cuya acera paseamos tranquilamente.

Al doblar la esquina nos encontramos de frente con un bobtail suelto, mirón, y con su dueña al otro lado del jardín sin dar mayor importancia al encuentro. Recordando aquella vez en la que perra y pseudodueña fuimos acorraladas por dos congéneres de ella (escena gloriosa, apartando al perro que se la tiraba al cuello con el pie mientras con el brazo hacía señales a la dueña, que en ningún momento dejó el cigarro para aproximarse a la esquina en la que estábamos, correa en mano) huyo atravesando la hierba hacia la otra acera, tomando camino hacia un parque próximo bastante grande.

pipicanlekeitio2.jpg

Cuando casi hemos llegado, de una esquina (o de la nada, no lo sé) sale a nuestro encuentro un cruce entre pastor belga y algo, resultando un can indefinido y no pequeño (aproximadamente 30 kilos de perro). Los ladridos mutuos no le son indiferentes al típico perro pequeño y cabrón que sale de un bar próximo, (como lo hubiera hecho su dueño, al que seguro que se parecía: gordo, viejo y con malas pulgas), de tal manera que los tres, los dos sueltos y mi pobrina atada, montan la tangana del año. Ante la imposibilidad de espantarlos, y sin que apareciera dueño alguno, arrastro literalmente a mi perra hacia otro destino.

Cruzo la calle y un grácil caniche que ya nos había fichado, es rápidamente interceptado por su dueña que le ata y sonríe (pues no le veo yo la gracia). Aún así, modifico de nuevo mi camino y me encuentro con… otro perro mediano sin atar y sin bozal. El dueño nos ve, hace como que busca la correa… pero no, lo deja suelto, así que la que tiene que apartarse soy yo.

Señores, yo sé que todos los dueños confían en sus mascotas, que todos son muy buenos, muy obedientes… Pero yo pienso en la gente con miedo o fobia a los perros que pasea por los parques (con todo su derecho), me imagino al típico niño corriendo con la mano alzada mostrando al viento (y a los compis envidiosos) el bocata de jamón serrano o chopé de la merienda…

Tengo la impresión de que al final el debate es siempre el mismo, ¿perros peligrosos o dueños subnormales?. ¿O me estoy haciendo vieja y refunfuñona?.

PD: un mal día me cansaré, quitaré el bozal y la correa a la perra, y que se arreglen entre ellos.

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~ por labea en 9 junio, 2007.

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